"El conflicto trabajo-familia suele normalizarse, pero su huella en salud mental puede ser medible y persistente. Esta revisión sistemática y metanálisis de estudios longitudinales (más de 112,000 participantes) encontró que mayores niveles de conflicto, tanto del trabajo hacia la familia como de la familia hacia el trabajo, se asocian con más síntomas depresivos y burnout a lo largo del tiempo, incluso considerando salud mental basal y otros factores. No prueba causalidad, pero refuerza que el problema no es “solo estrés”. Para líderes clínicos y gestores, es crucial revisar cargas, turnos y apoyos reales, y discutir políticas de conciliación basadas en evidencia."
por Dongyu Liu, Yanyan Ni, Tiffany S. W. Ma, Xiaoyan Fan, Yongle Zhan, Ivan H. L. Lam, Matthew C. L. Lui, Tarani Chandola, Ichiro Kawachi, Pim Cuijpers, Michael Y. Ni Antecedentes: El conflicto trabajo-familia, definido como un tipo de conflicto entre roles en el que las demandas de los roles laborales y familiares son incompatibles, constituye un problema de salud pública global. Los estudios transversales demuestran de manera consistente asociaciones entre el conflicto trabajo-familia y desenlaces adversos de salud mental. Sin embargo, la evidencia longitudinal sigue siendo mixta, lo que resalta la necesidad de una síntesis integral de los datos disponibles para comprender mejor sus impactos a largo plazo. Métodos y hallazgos: Realizamos una revisión sistemática y un metanálisis de estudios longitudinales sobre las asociaciones entre el conflicto trabajo-familia y los desenlaces de salud mental, que incluyó 112,714 participantes y 52 estudios en el metanálisis. La revisión se registró prospectivamente en PROSPERO (CRD42022325540). Buscamos artículos en inglés en PubMed, Web of Science, Scopus y PsycINFO, y artículos en chino en SinoMed, entre febrero y marzo de 2026. Además, realizamos búsquedas retrospectivas de citas mediante el cribado de las listas de referencias de revisiones publicadas previamente para asegurar la inclusión integral de todos los estudios elegibles. Los estudios elegibles fueron investigaciones longitudinales originales centradas en trabajadores adultos, que examinaron el conflicto del trabajo hacia la familia y/o de la familia hacia el trabajo como exposiciones relacionadas con desenlaces de salud mental. El riesgo de sesgo se evaluó utilizando la escala de Newcastle–Ottawa. Se realizaron metanálisis de efectos aleatorios para desenlaces con tres o más estudios comparables, convirtiendo los tamaños de efecto a coeficientes de regresión estandarizados (β), que indican diferencias en desviaciones estándar (SD) en salud mental por cada incremento de 1 SD en el conflicto trabajo-familia. Sintetizamos tamaños de efecto con los ajustes por confusión más completos cuando fue posible, incluidos factores sociodemográficos, relacionados con el trabajo/familia y la salud mental basal. El conflicto del trabajo hacia la familia se asoció con síntomas depresivos (β = 0.10, intervalo de confianza del 95% [0.06, 0.15]; p < 0.001), burnout (β = 0.11, IC 95% [0.01, 0.21]; p = 0.040) y malestar mental general (β = 0.13, IC 95% [0.03, 0.24]; p = 0.005), independientemente de la salud mental basal y otros factores de confusión. También se encontraron asociaciones significativas para el conflicto de la familia hacia el trabajo con síntomas depresivos (β = 0.09, IC 95% [0.04, 0.15]; p = 0.006) y burnout (β = 0.08, IC 95% [0.03, 0.13]; p = 0.013) en estudios con ajustes similares. No surgieron diferencias significativas según el sexo, la duración del seguimiento y la ubicación geográfica. Aunque se identificó evidencia de sesgo de publicación, los análisis de sensibilidad que emplearon un método de trim-and-fill para ajustar dicho sesgo arrojaron estimaciones agrupadas en términos generales similares. No puede establecerse por completo una relación causal, ya que todos los estudios identificados fueron observacionales. Conclusiones: Estos hallazgos aportan evidencia de la asociación longitudinal entre los conflictos trabajo-familia y los desenlaces de salud mental, y subrayan la necesidad de políticas específicas según el contexto para promover el equilibrio trabajo-familia y la salud mental.
